nuestra historia
Esta marca nace de mi fascinación por las cosas antiguas y mi deseo de darles una nueva vida. Siempre me atrajeron los objetos con historia, el mundo del second-hand y los estilos vintage.
Cuando descubrí que estos cubiertos podían reciclarse, entendí que muchos de ellos habían pasado por muchas manos, habían sido parte de momentos cotidianos y, en muchos casos, no solo fueron utilizados, sino también guardados y conservados como piezas con valor emocional.
Son objetos que, en lugar de terminar en un museo, vivían en la casa de alguien que les daba su propio significado y que, de alguna forma, todavía tienen algo para contar.
Cuando creé mis primeras piezas, comenzaron simplemente como un accesorio que me fascinaba por su estética, pero rápidamente me di cuenta de que estaba creando algo más. Lo que antes era parte de una mesa o estaba guardado en un cajón, hoy puede acompañar a alguien todos los días, con una nueva forma y un nuevo significado.
Cada pieza que hago es única y está hecha a mano. Trabajo con materiales rescatados como plata, acero o baño, respetando sus formas originales y dejando que el propio diseño del cubierto guíe el resultado final. Por eso, no hay dos anillos iguales.
Además de anillos, también creo pequeños objetos como llaveros en crochet, sumando lo hecho a mano desde otro lugar: más blando, más cálido, pero con la misma intención de darle valor a lo simple y a lo cotidiano.
Para mí, cada vestigio es un recuerdo. Un puente entre el pasado y el presente. Una forma de demostrar que lo que ya existe puede transformarse en algo nuevo, sin perder su esencia.
Esta marca es para quienes valoran lo auténtico, lo imperfecto y lo atemporal. Para quienes buscan algo único, duradero y con historia.